viernes, 18 de mayo de 2012

LOS VENGADORES

Miguel Ángel Villalobos





VENGADORES REUNIDOS

La verdad es que esta fiesta llamada “Los Vengadores” no habría sido posible sin la voluntad de Marvel por hacer en cine algo nunca visto anteriormente: trasladar todo un universo comiquero al celuloide. Desde que la famosa editorial impulsada por el gran Stan Lee comenzara a meter su colorida y multiforme cabeza en las producciones cinematográficas, nos hemos visto literalmente invadidos por una sucesión de películas basadas en sus más famosos héroes –“Iron Man”, “Capitan América”, etc…- en la que se ha ido poco a poco introduciendo un concepto tan marciano a las típicas adaptaciones superheróicas como es el de la continuidad. De repente al final de “Iron Man 2” aparecía un misterioso martillo caido del cielo, o un cubo cósmico de poder al final de “Thor”. Pequeñas pistas que se relacionaban de un film a otro y del cual “Los Vengadores” es el climax. Todo lo que se ha ido construyendo adquiere al fin su sentido en esta entretenidísimo espectáculo de dos horas y veinte que se pasan en un suspiro. Y para ello nada mejor que la reunión de todos los héroes en un “más dificil todavía” para dar forma a la primera película de supergrupo de la historia.

Y a pesar de esta naturaleza coral, imprescindible en un film sobre el grupo más poderoso del universo Marvel, cada personaje tiene su momento de gloria y consigue brillar en un guión trazado de forma inteligentísima. El gran mérito de Joss Whedon como director y co-guionista es dar una fuerte cohesión interna a un material –la reunión a la fuerza de seis entidades casi antitéticas en una mega-trama tecnológica y alienígena-, que podría haber dado pie a una aburrida dispersión, pero que bajo su batuta se muestra cómico en muchos momento, emocionante en algunos e increiblemente divertido en cada escena. Nada esta de más ni de menos en la historia, y el carisma de sus intérpretes –totalmente hechos a sus icónicos personajes tras haberlos encarnado ya al menos una vez en el pasado- consigue mover el film y darle la entidad necesaria, más allá de peleas absurdas y efectos pirotécnicos sin sentido propios de otros “blockbusters” descerebrados estilo “Transformers”. Y a pesar de que “Los Vengadores” cuenta con algunas de las más increibles escenas de acción vistas en años, gracias a Dios no ha sido ese el camino tomado por Whedon. Sino el del respeto a un espectador que no tiene más remedio que ignorar los fallos –pocos y no muy molestos- y pasárselo en grande con un circo sin más pretensiones que las de maravillar a fans y no-fans del comic. ¡E increiblemente lo consigue!

Destacar a un actor por encima de otro sería injusto, aunque es obvio que ciertos personajes se llevan la historia de calle. Es el caso de las ironías interminables del Tony Stark interpretado por un Robert Downey Jr. tan pletórico como es costumbre, o de la apariencia “pulpera” y elegante de un Chris Evans que cada vez se parece más al Capitan America. Mientras que Jeremy Renner y Scarlett Johanson simplemente cumplen (de hecho sigo pensando que la Johanson no era la elección más adecuada para la Viuda Negra), Mark Ruffalo sorprende con uno de los mejores Hulks que hemos visto. Su versión Doctor Banner es maniática y gesticulante, a la vez que melancólica y siniestra. Mientrás que su versión “monstruosa” se lleva todos los aplausos de la platea en dos o tres escenas memorables y muy propias del personaje. Chris Hensworth sigue siendo un Thor de lujo, aunque en esta ocasión tenga menos oportunidades que los demás para lucirse, a pesar de que su hermano, Loki, sea de nuevo el gran villano y tenga sobre sus hombros el gran peso de la trama. Por supuesto el toque “shakesperiano” de Tom Hiddleston en el papel –que propicia uno de los más brillantes chistes de Iron Man- vuelve a otorgar clase y entidad malévola al asunto. Cada uno, en definitiva aporta la gracia a un todo que, sin la suma de sus partes no sería lo mismo. Lo cual es sin duda la mejor opción a la hora de hacer una película sobre los heroes más poderosos de la tierra.





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