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| Miguel Ángel Villalobos |

TENEBRISMO
“POP”
“Sombras
Tenebrosas” es la mejor película de Tim Burton en los últimos ocho años, lo
cual, por desgracia, no es decir mucho. El autor que a finales de los ochenta y
primeros de los noventa conseguía maravillar a la platea y hacernos aguardar
expectantes cada uno de sus nuevos proyectos, lleva casi una década realizando
películas en piloto automático, como el que fabrica donuts. Toda la fuerza
creativa y su inventiva visual –pocos directores posteriores a los noventa, han
movido la cámara de una forma tan visceral y elegante a la vez-, se ha
desgastado en todo este tiempo poniéndose al servicio de carísimos experimentos
nostálgicos en los que Burton (como demiúrgo al mando de un tren sin dirección)
se dedica una y otra vez a adaptar y “remakear” todos los dibujos animados,
series de televisión y películas que le gustaban de pequeño. Con cero esfuerzo
y cero riesgo. Y lo más sangrante de todo es que precisamente es ahora cuando
Burton tiene más éxito y aceptación de público que nunca (resulta triste que la
película más taquillera de toda su filmografía sea su estúpida versión de
“Alicia en el Pais de las Maravillas”), con lo cual el director sencillamente
se ha acomodado. Se deja llevar por lo que sus nulas inquietudes le mandan o,
como es el caso de “Sombras Tenebrosas”, por una sugerencia de su actor fetiche
y presencia constante –y para mi ya aburridísima- en todas sus películas: su
amigo y (mira que casualidad) taquillero actor Johnny Deep.
No
tengo el gusto de haber visto la original serie “Dark Shadows” de los años 70,
ni su anterior remake de primeros de los noventa, pero esta claro que Burton ha
cogido dos o tres detalles de lo que, dentro de lo que cabe, era una serie de
terror “serio” –con su cuota semanal de vampiros, hombres lobo y fantasmas- y
la ha convertido en un ejercicio chocarrero y retro, con un diseño en el que
todo es atractivo y/o elegante y en el que se combina una débil trama de
maldiciones góticas con algunas gotas de humor negro. La negrura, sin embargo,
no es lo que impera precisamente en un film que puede ser degustado por niños y
adultos por igual sin demasiados problemas. Esa es la clave del desgaste de
Burton para mi. ¿Dónde quedó aquel director estrafalario al que se la soplaban
los ejecutivos de Hollywood y lo que el público pensara de él? ¿A dónde fue la
mala baba y la sana ironía de aquel supuesto “enfant terrible” insertado en el
“mainstrem” cinematográfico? Da mucha pena ver a alguien que rodó “Batman
Vuelve” con la idea de alejarse todo lo posible de su propia primera parte
-cuando hoy en día no paran de hacerse films miméticos de una secuela a otra- o
que deambuló de estudio en estudio recibiendo rechazo tras rechazo hasta que
consiguió que le financiaran el rodaje de “Ed Wood” tal y como él quería
llevarla a cabo… da mucha pena, insisto, verle entregado al populismo más
descarado.
Y
aun así, como dije al principio, “Sombras Tenebrosas” tiene al menos un poderío
visual –sobre todo en el prólogo- que casi redimen anteriores chorradas como
“Charlie y la Fábrica de Chocolate”. Esos impresionantes picados de cámara
sobre la mansión del vampiro protagonista, esos efectos espectrales casi de la
vieja escuela y esa estética romántica y terrorífica a la vez auguraban un gran
film. Luego llegan los chascarrillos y cachondeos varios que, ¡ojo!, tienen
gracia y algunos son realmente eficaces, pero no hacen sino volver a poner el
cine de Burton en el objetivo de “películas para toda la familia”. Asi pues,
“Sombras Tenebrosas” mezcla el humor más negro –que ya cultivó en la soporífera
“Sweeney Todd”- con el más tonto –que imperaba en la mencionada “Alicia…”-,
pero concretado en ese hálito “para todos los públicos” que de hecho planea
sobre todo el guión, con esa temática de que la familia es lo más importante y
que hay que luchar por ella. Un simplista y ñoño mensaje para el que fue un
buen renovador del cine allá por sus años de gloria.

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